martes, 23 de noviembre de 2010

LIMA: RUMBO A LOS QUINIENTOS AÑOS

Cuando Lima fue fundada hace casi 500 años atrás, Pizarro y compañía jamás habrían  imaginado la ciudad que hoy se muestra al mundo totalmente renovada. A pocos meses de celebrar tan importante fecha Lima se encuentra en su mejor momento. Atrás quedaron los días de caos vehicular, de crímenes y contaminación, hoy la cara de Lima es menos estresante, mas tranquila que nunca y con ganas de seguir respirando varios siglos más.

Esa es la Lima de hoy, dinámica desde cada extremo que se le mire, con áreas verdes que invitan a correr pero ya no de miedo, de visitar el Centro Histórico con el único riesgo de quedarnos en sus rincones de antaño.

Lima dejó de ser la fea para ponerse bonita, para veranear en sus playas de fina arena, atrás quedaron aquellas piedras que invadieron las orillas, al igual el nombre de aquel alcalde que se le ocurrió hacer una pista alrededor del morro solar regando todo el desmonte de piedras en la playa. Hoy La Herradura debe ser una de las playas mas hermosas del Pacifico, así lo dicen los miles de turistas que hoy llegan a vacacionar a sus orillas, los mismos que no se cansan de recorrer el circuito de parques a lo largo de la Costa Verde, que hoy hace más que honor a su nombre.

Aquel proyecto que resucitó La Herradura, no sólo le dio arena y parques a sus visitantes, también villas deportivas de gran nivel, como el construido años después de que Lima perdiera la sede de los Juegos Panamericanos. Y ni que decir de los centros comerciales y restaurantes que invadieron la costanera, hoy todos de gran renombre y de una excelente variedad de gustos, porque la comida peruana llego a niveles nunca antes imaginados. Nunca antes saboreados.

Hoy Lima recibe a sus visitantes no sólo para refrescarse en sus playas u obtener el bronceado deseado, hoy la ciudad invita más que unos anticuchos y unos picarones, deja servida la mesa, con un pisco sour que le arranca más de un suspiro al cuerpo.

El día en que la ciudad se dio cuenta de sus playas, nunca más volvió la mirada atrás, hoy La Costanera esta llena de escaleras y puentes que dan a las playas de nuestra ciudad. La construcción del malecón puente de la avenida Salaverry es una muestra de ello, hoy la mayoría de limeños llega en bicicleta desde los diferentes rincones de la ciudad y descienden a la playa, en una carrera por refrescarse más que el alma, la salud. Los limeños dejamos atrás a Lima la gris, y hoy observamos una ciudad mas limpia que nos quita las ganas de contaminarla.

Es curioso que la Lima de inicios de siglo XXI nunca se detuviera a observar el gran potencial que nos daba nuestra cercanía al mar. Fue un grupo de visionarios que hizo realidad el proyecto de la Isla San Lorenzo. Este megaproyecto le cambio para siempre el rostro al Callao, el puente subterráneo de 7 km que comunica La Punta con el centro de la Isla fue uno de esos sueños postergados que vio luz poco antes del bicentenario de la independencia de nuestro país.

Hoy la Isla San Lorenzo cuenta con un exclusivo complejo hotelero, grandes centros comerciales, parques y un gigantesco acuario donde todos los fines de semana se ve repleto de visitantes de todos los rincones del mundo. El megapuerto de la Isla no tiene nada que envidiar al de Hamburgo o Ámsterdam, hoy como en épocas de antaño, el Callao es el primer puerto del Pacifico, ello se ve reflejado en el intenso intercambio marítimo, como también en la cantidad de vuelos que aterrizan en su moderno aeropuerto internacional, destronando al Jorge Chávez de inicios de siglo.

Alguien que no visita Lima hace varias décadas puede acordarse del caos vehicular, pero hoy poco lo extrañamos. Quien visita hoy el Rimac y recorre uno de los dos túneles rumbo a San Juan de Lurigancho lo puede corroborar, las horas de espera se acabaron para siempre, hoy no demora más de dos minutos llegar a este populoso distrito.

Como todo recorrido, volvemos a La Herradura donde dentro de unas horas se inaugura el complejo hotelero Costa Azul, una serie de edificios que desde mañana se convertirán en el eje financiero de la región y de nuestra ciudad. Lima un día se despertó con ganas de recuperar el trono y vaya que lo consiguió. Lima ya no tiene nada de horrible, menos de gris, hoy la ciudad se ve coronada por los preparativos de sus casi 500 años de fundación. Nuestra capital, nuestra Lima, tomo el cetro y como si fuese una barita mágica se decidió a retomar el lugar que nunca debió dejar. Dios salve a la Reina del Pacifico.


Por: Arturo Del Carpio y Milagros Alejandria

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